Raimundo de Madrazo, retrato de la Condesa Mosella. Subasta 27 de mayo.

La condesa Mosella posa ante el espectador con una actitud distinguida, adecuada a su rango. Sentada en su terraza, tras sí se abre un grueso cortinaje para dejarnos adivinar el esplendor del jardín.

Raimundo de Madrazo logra dotar a la retratada de carácter, al tiempo que se entretiene en la descripción de las telas, con sus pliegues y transparencias: la vaporosidad de la gasa, serpenteada de encajes, los brillos de la seda estampada… La rosa cosida a un costado de la manga imprime un contrapunto cromático ante la preeminencia de tonos nacarados y argénteos, de los que incluso se contagia el tono blanquecino  de las carnaciones. Las manos de finos dedos han sido magistralmente resueltas. En una de ellas, la dama sostiene un abanico cerrado, luciendo con su varillaje de marfil.

Como retratista, Raimundo de Madrazo fue uno de los mejores de su generación, digno sucesor de su padre Federico de Madrazo, y autor de un estilo realista minucioso y elegante, deliberadamente frívolo en ocasiones, y resuelto con un irresistible instinto decorativo, clave de su éxito entre la burguesía de su tiempo, siempre con un absoluto dominio de los recursos pictóricos y una delicadeza cromática especialmente refinada.

Lote: 35103277. RAIMUNDO DE MADRAZO Y GARRETA (Roma, 1841 – Versalles, 1920). “Retrato de la condesa Mosella”.
Retrato de Raimundo de Madrazo
Retrato de Raimundo de Madrazo

Hijo de Federico de Madrazo, Raimundo recibió enseñanzas de su padre y de su abuelo, José de Madrazo y Agudo. Asimismo, cursó estudios en la Escuela Superior de Pintura y Escultura de Madrid, donde tuvo como maestros a Carlos Luis de Ribera y Carlos de Haes. En 1860 participó en la Exposición Universal de París, y dos años más tarde se estableció en esta ciudad, donde acudió al estudio de Léon Cogniet y también asistió a los cursos de la Escuela de Bellas Artes y la Imperial de Dibujo. Madrazo pasará la mayor parte de su vida en París, donde contrajo matrimonio y se convirtió en una figura destacada de la escuela de pintores españoles allí establecidos. Por estos años realizará su primer encargo de importancia, la decoración del palacio parisino de la reina María Cristina con el lienzo “Las Cortes de 1834”, terminado en 1865. Pronto se convertirá en uno de los pintores favoritos de los círculos de la clase alta parisina, sobre todo por su facilidad para el retrato. Los suyos serán retratos de aristocrática elegancia, modelado muy suave y fondos abocetados, de ejecución suelta, según muestran obras como “Doña Josefa Manzanedo e Intentas de Mitjans, marquesa de Manzanedo” (1875) o “Ramón de Errazu” (1879), ambos hoy en el Museo del Prado. Raimundo de Madrazo cultivó también el género de costumbres tan del gusto de la época, una pintura de reinadas calidades decorativas, próxima algunas veces a su cuñado Mariano Fortuny, con quien pintó en 1868 y 1872, este último año en Granada. Raimundo de Madrazo concurrió además a exposiciones oficiales, tanto de bellas artes como de otro tipo, y en la Universal de París de 1889 fue galardonado con primera medalla y honrado con el nombramiento de oficial de la Legión de Honor. No obstante, nunca le fue necesario participar en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de Madrid, ya que desde muy joven gozó de un enorme prestigio respaldado no sólo por su apellido, sino especialmente por sus extraordinarias facultades para la pintura. Artista cosmopolita, viajó a Roma y a Londres y, a partir de la última década del siglo XIX, a Estados Unidos y Argentina, países donde su trabajo fue altamente reconocido. Autor de lienzos históricos como “Cortes de 1834”, que realizó para el palacio parisino de la reina María Cristina de Borbón, realizó numerosas obras de interiores y escenas de género destinadas al mercado internacional, y en su juventud decoró al fresco las portadas de la madrileña iglesia de las Calatravas, unas pinturas hoy prácticamente perdidas. En 1904 su gran amigo, el coleccionista Ramón de Errazu, legó al Museo del Prado un importante conjunto de obras del artista. El propio Madrazo donó al museo en 1894 dos obras de Francisco de Goya, lo que nos indica su interés por la pintura del maestro aragonés. Actualmente Raimundo de Madrazo está representado en dicho museo, y también en el Metropolitan de Nueva York, el de Orsay en París, la National Gallery de Londres, el Museo de Arte de la Universidad de Harvard, el Meadows de la Southern Methodist University en Dallas, el Carmen Thyssen de Málaga, el de la Spanish Society of America en Nueva York, el Nacional del Teatro de Almagro, el Provincial de Lugo, el Alcázar de Segovia, los de Bellas Artes de Bilbao, Valencia, Granada, Zamora y Álava, etc.