Exploramos las tendencias actuales del mercado de subastas de diseño a través de la visión estratégica de Claudia Fuglsang-Madsen, Business Developer y responsable del Departamento de Diseño en Setdart.
1. Tras titularte en Arquitectura Superior por La Salle y ejercer en diversos estudios de arquitectura, decides incorporarte a Setdart para liderar el departamento de Diseño. ¿Qué potencial viste en la empresa para decidir transitar desde la arquitectura al sector de las subastas de arte?
Para mí no fue un cambio de rumbo, sino una evolución natural. La arquitectura te enseña a entender el espacio, la escala y cómo el diseño de cada pieza dialoga con su entorno. Esa mirada resulta muy valiosa en el ámbito del diseño, especialmente cuando hablamos de piezas que no solo cumplen una función, sino que también tienen una dimensión estética, histórica y cultural.
Haber crecido en una familia dedicada al mercado del arte, las subastas y el mundo artístico, me ha permitido conocer desde muy cerca la evolución del sector y detectar el potencial de Setdart por su capacidad para acercar el coleccionismo a públicos cada vez más amplios y, en este caso, al diseño del siglo XX, a través de un modelo de subastas contemporáneo, digital y con una curación experta. Con este tipo de dinámicas, el sector ha dejado de percibirse como un entorno estático o reservado a unos pocos para convertirse en un espacio más dinámico, transparente y accesible.

2. ¿Cómo definirías la situación actual del mercado secundario del diseño a nivel internacional?
El mercado secundario del diseño vive un momento de gran dinamismo a nivel internacional. El diseño de autor y las piezas vintage de los siglos XX y XXI han ganado una presencia cada vez más relevante en subastas, tanto por su valor estético e histórico como por su capacidad para conectar con nuevas formas de coleccionismo.
Hoy el lujo ya no se identifica únicamente con lo nuevo o con el mueble de catálogo, sino también con la singularidad, la procedencia y la calidad de piezas que ya existen. Arquitectos, interioristas, coleccionistas y prescriptores valoran cada vez más estos objetos no solo como mobiliario, sino como expresiones de cultura material, identidad y, en algunos casos, también como bienes con recorrido de revalorización.
3. El comportamiento del comprador evoluciona constantemente. ¿Qué tendencias definen hoy al coleccionista de diseño?

El coleccionista actual es mucho más ecléctico, informado y selectivo. Ya no busca el «total look» de una sola época; la tendencia absoluta es el mix-and-match, el valor reside en la historia y el interés en el diseño formal y cultural de cada pieza. Un comprador contemporáneo puede pujar en una misma subasta por una mesa brutalista de los 70, unas sillas de Charlotte Perriand y una luminaria postmoderna de Memphis.
Además, hay un factor generacional muy relevante: los nuevos coleccionistas incorporan la sostenibilidad como criterio de compra, pero entendida desde la durabilidad, la reutilización y la circularidad del objeto. No compran únicamente una firma; buscan valor histórico, autenticidad, procedencia y piezas con capacidad de conservar su interés en el tiempo.
4. A lo largo de tu trayectoria en Setdart, habrás tenido la ocasión de custodiar piezas que son verdaderos hitos de la historia del Diseño. ¿Qué lotes recuerdas especialmente?


Es difícil elegir, porque por Setdart pasan constantemente piezas que son auténticos hitos de la historia del diseño, pero hay algunos lotes que recuerdo con especial orgullo.
Entre ellos destacaría la fuerza del diseño radical italiano a través de dos obras de Ettore Sottsass: el icónico buffet Casablanca, adjudicado en 11.000 €, y la lámpara La Cometa para Design Centre, que alcanzó los 13.000 €. Son piezas que reflejan muy bien el creciente interés por el coleccionismo postmoderno.


También fue un privilegio subastar una pieza tan escultórica como el sofá Boa de los Hermanos Campana para Edra, una obra de gran presencia formal y complejidad textil, que se adjudicó en 19.000 €.
Por último, destacaría la reciente adjudicación del mueble bar Polyhedron, de M. Vuillermoz para Cambrine, un lote excepcional que despertó un gran interés entre los compradores y se remató en 26.000 €. Para nosotros, resultados como estos confirman el dinamismo actual del mercado y el apetito por piezas singulares, bien documentadas y con una identidad muy marcada.
5. Para aquel amante del Diseño que posee una pieza o una colección y está considerando venderla: ¿cuáles son tus recomendaciones?

Mi principal recomendación es dejarse asesorar por especialistas. En diseño, como en arte, cada detalle importa: la autoría, la edición, la procedencia, el estado de conservación, la documentación disponible y el momento adecuado de salida al mercado.
El formato de subasta creo que es una estrategia muy inteligente y transparente, porque permite contrastar el interés real del mercado y generar competencia entre compradores. En el caso de Setdart, además, ofrecemos acceso a una comunidad internacional de coleccionistas, interioristas y profesionales del diseño, junto con una visibilidad global.
El primer paso debería ser siempre solicitar una tasación profesional que permita conocer el valor actual de la pieza o colección. A partir de ahí, es fundamental diseñar una estrategia de venta adecuada, con estimaciones atractivas y precios de reserva realistas, capaces de estimular la participación y favorecer el mejor resultado posible.
7. Más allá de los grandes maestros consagrados, ¿qué movimientos o diseñadores de culto recomendarías seguir de cerca por su proyección y su sólido potencial de revalorización en el mercado secundario?
Para los coleccionistas que buscan adelantarse al mercado, creo que es interesante mirar más allá de los nombres más evidentes y prestar atención a corrientes con una identidad muy marcada.
En primer lugar, destacaría la Space Age de los años setenta, con su apuesta por el impacto escultórico, el uso del plástico, la fibra de vidrio y las formas futuristas, a través de figuras como Joe Colombo, Eero Aarnio o Klaus Uredat.
También resulta muy atractivo el minimalismo conceptual de finales del siglo XX, una corriente que difumina la frontera entre diseño y arte contemporáneo. Diseñadores como Shiro Kuramata, Ron Arad o Philippe Starck han creado piezas en metal, acrílico o materiales industriales que hoy despiertan un interés creciente entre coleccionistas.
Por último, seguiría muy de cerca el modernismo tropical latinoamericano, especialmente el diseño brasileño, con nombres como Joaquim Tenreiro, Sergio Rodrigues o Jorge Zalszupin. Es un ámbito que combina artesanía, modernidad, sofisticación formal y un uso extraordinario de las maderas nativas.
Estas tres líneas —la era espacial, la ingravidez conceptual y la calidez del diseño brasileño— ofrecen una lectura muy rica del diseño del siglo XX y pueden representar una vía especialmente interesante para quienes buscan piezas con personalidad, recorrido histórico y proyección en el mercado secundario.


8. Mirando hacia el futuro del mercado del arte y el coleccionismo, ¿cuál es la visión estratégica que marcará las subastas de Diseño en Setdart para los próximos años?
En Setdart, la innovación tecnológica siempre ha formado parte de nuestro ADN. Fuimos pioneros en entender el potencial del entorno digital aplicado al mercado de las subastas, y nuestra visión de futuro pasa por seguir haciendo este sector más ágil, transparente y accesible.
En el ámbito del diseño, queremos ofrecer una experiencia cada vez más intuitiva y especializada, capaz de conectar piezas singulares con coleccionistas, interioristas y profesionales de todo el mundo. El objetivo es eliminar barreras tradicionales y acercar el diseño de alta colección a un público más amplio, diverso y dinámico, sin renunciar al rigor experto que exige este mercado.
El segundo eje fundamental es la internacionalización. Setdart cuenta ya con una comunidad activa de coleccionistas procedentes de más de 100 países, y nuestra estrategia pasa por seguir ampliando esa red de compradores y vendedores internacionales.
El mercado del diseño es, por naturaleza, global: una pieza consignada en Barcelona puede despertar el interés de un pujador en Tokio, de un coleccionista en París o de un interiorista en Nueva York. Nuestra meta es reforzar el papel de Setdart como una plataforma capaz de conectar esa oferta y esa demanda de manera eficiente, segura y especializada.
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