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Talla gótica, Cataluña, siglo XIV. Lote: 34003825

LOTE EN SUBASTA

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Talla gótica, Cataluña, siglo XIV.
“Sant Jordi”.
Madera tallada y policromada.
La lanza es posterior.
Medidas: 122 x 100 x 35 cm.

 

Grupo escultórico en bulto redondo compuesto por dos figuras: Sant Jordi, a caballo, y el demonio vestido a sus pies, un híbrido monstruoso con cuerpo de dragón y alas de mariposa. El santo se dispone a darle el golpe de gracia al dragón, y apunta la lanza a su cuello con la mano derecha mientras con la izquierda sostiene las bridas de su montura. Formalmente esta obra acusa aún el hieratismo gótico, pero denota ya el interés por el movimiento y el naturalismo propios del siglo XIV.

Con la llegada del gótico se produce un sustancial cambio estético en toda Europa, tanto en la arquitectura como en la pintura y la escultura. El hieratismo simbólico y atemporal del románico deja paso a un afán de realidad y de sentido narrativo que hunde sus raíces en la escultura clásica y fuerza a los artistas a tomar como modelo a la naturaleza. Los escultores góticos pretenden, por tanto, representar el mundo visible tal y como es. De este modo se trata de humanizar los gestos y actitudes de los personajes, que adquieren individualidad. Se dejan atrás las convenciones estéticas –como los grandes ojos destacados sobre el resto de la cara, que simbolizaban el alma del personaje- y se busca una representación naturalista de rostros, anatomías, indumentaria, etc. Siguiendo esta nueva línea estética las figuras abandonan sus posturas verticales, simétricas y hieráticas para adoptar otras cada vez más expresivas y gestuales, con un mayor realismo en el movimiento. A la vez, se busca representar las emociones de los personajes, mediante elocuentes gestos del rostro y las manos.

El gótico sufre una evolución, desde el clasicismo del siglo XIII, donde se busca la serena belleza del naturalismo idealizado, hasta un cierto manierismo de las formas que se advierte en la estilización y alargamiento de las figuras, ya en el siglo XIV. La escultura gótica alcanzará su mayor auge entre los siglos XIII y XIV, donde seguirá predominando la escultura monumental heredada del mundo románico, especialmente como complemento de la arquitectura.

Jorge es un santo fabuloso a quien se considera oriundo de Capadocia a causa de una confusión con otro Jorge, obispo arriano de Alejandría. Su leyenda, que fue rechazada por el concilio del siglo V como apócrifa, lo hace oficial de una legión romana, que atravesó una ciudad aterrorizada por un dragón que devoraba hombres y animales. Para calmar el hambre del monstruo, los campesinos le entregaban dos ovejas diarias. Cuando se acabó el ganado, le entregaban dos jóvenes elegidas por sorteo. Un día la suerte recayó en la hija del rey. Cuando la joven estaba a punto de ser devorada apareció san Jorge y atravesó al dragón con su lanza. Según la Leyenda Dorada, sólo lo habría herido. Jorge le pidió a la princesa que anudara su cinturón alrededor del cuello del dragón, que la siguió a todas partes como un perrito llevado por la correa. El santo distribuyó entre los pobres el dinero que le dio el rey como recompensa. Después de su victoria sobre el dragón, llegará su muerte. Habría sido martirizado en el año 303, por negarse a ofrecer sacrificios a los dioses durante la persecución de Diocleciano.

En Italia fue elegido patrón por las repúblicas de Génova y de Venecia, y en Cataluña lo adoptó Barcelona. En Alemania se convirtió en patrón de los caballeros de la orden Teutónica. En Inglaterra se convirtió en un santo nacional, a partir de 1222, año del sínodo de Oxford. Además, el santo fue elegido patrón de la orden de la Jarretera, instituida en 1349 por Eduardo III. Santo esencialmente militar, es el patrón de los caballeros y de los jinetes, de los arqueros y de los ballesteros, así como de las corporaciones de artesanos que proveen suministros a los combatientes: armeros, plumajeros y guarnicioneros. En griego, su nombre, que significa trabajador de la tierra, le ha valido el patronazgo de los labriegos. Se recurría a su protección para los caballos y también se lo invocaba contra las serpientes venenosas porque mató a un dragón. Además, se recurría a su protección contra la lepra, la peste y la sífilis. En el arte se representa a san Jorge como un joven imberbe, en armadura de caballero, a pie o montado a caballo. Además del dragón bramando a sus pies, tiene como atributos una lanza partida, una espada desenvainada, un escudo con una cruz y una bandera blanca con una cruz roja.

 

 

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