Antonio Saura: un artista de plena actualidad

Antonio Saura:  un artista de plena actualidad

 

En el contexto represivo de la España de posguerra, el universo que pinta con furia Antonio Saura conforma   uno de los corpus artísticos más apasionantes del arte español del siglo XX. El reconocimiento y prestigio internacional del artista y la imperecedera vigencia de su obra, lo consagraron como uno de los pintores españoles contemporáneos más cotizados y deseados de los circuitos artísticos. A pesar de las fluctuaciones vividas en el mercado especialmente en los últimos años, el interés que Saura sigue suscitando entre los coleccionistas nos demuestra una vez más, que estamos ante un pintor universal cuya obra trasciende a cualquier moda pasajera. Ejemplo de ello, es el resultado que el pasado día 15 alcanzó una de sus inconfundibles crucifixiones realizada en tinta sobre papel y que fue adjudicada en Setdart por  32000 euros. Sin lugar a duda, la magnitud que adquiere su obra en el desarrollo y comprensión del arte de post guerra español lo convierten, además de en uno de los artistas más destacados de la segunda mitad del siglo XX, en un valor imprescindible para toda buena colección de arte contemporáneo. En Setdart apostamos de nuevo por él, esta vez de la mano de «Multitudes», titulo que hace referencia a otra de sus series temáticas que, junto a la citada de las crucifixiones, y los retratos imaginarios, conformaron uno de los ejes esenciales de su vasta trayectoria: el de la figura humana.

Esta técnica mixta sobre papel realizada en el año 1970 hace palmaria la brutal honestidad pictórica con la que Saura atraviesa al espectador para mostrarle un mundo en perpetua contradicción y decadencia, donde el ser humano se ha visto reducido a un individuo sin voluntad ni entidad. Todas las atrocidades perpetradas contra si mismo a lo largo del convulso siglo xx, cristalizan en una nueva forma de entender y ver la humanidad, que ya   no puede ser representada como hasta entonces. Saura, que con anterioridad había plasmado este concepto a través de composiciones centradas en único personaje, nos lo presenta ahora a través de la multitud.  Los grotescos rostros que dominan la superficie se multiplican y expanden en una abrumadora composición all over al estilo de su admirado Jackson Pollock, heredera a su vez,  del frenético automatismo surrealista. Los rasgos deformados y estridentes quebrantan los límites de las caras, que, apiñadas entre si, conforman una masa humana alienada y angustiada. El caos barroco de sus exacerbados trazos negros mancha la superficie blanca para desvelarnos un desgarrado reflejo de la sociedad, que, despojada de su identidad, se consume en el absurdo de su existencia.

La riqueza del bagaje artístico de Saura aglutina múltiples referentes que traslucen en cada un de sus obras. abordando la tradición pictórica desde el prisma de las tendencias vanguardistas imperantes en Europa. Como introductor de la pintura gestual en España, logró revolucionar y renovar un arte que permanecía anquilosado y anestesiado por el Régimen. Su obra asumió los preceptos del expresionismo abstracto norteamericano y del informalismo francés , sirviéndose de una una potente expresividad a base de violentos trazos y manchas de color de carácter intuitivo y espontáneo . El carácter estéticamente ambiguo que definió su estilo fue también la resolución plástica que le permitió traducir, con total liberad, la situación política y social de su época, zafándose así de la censura franquista.

 

Lote: 35206902. ANTONIO SAURA "Multitud", 1970. FEcha de subasta 21 de Julio.

Sin embargo ,los orígenes de su imaginario artístico, se remontan a su infancia y a las visitas que por aquel entonces hacía junto a su padre al Museo del Prado. Fue en ese momento, cuando empezó a interiorizar aquellas imágenes e iconografías  que de adulto sometería a su particular  interpretación y resignificación. En este sentido, la impronta de la herencia barroca de artistas como El Greco, Zurbaran o Velázquez, subyace en la dramática plasticidad que adquieren sus composiciones y que lo aproximan a la vertiente más tenebrista y trágica del Barroco. Asimismo, en su asfixiante universo, plagado de personajes aberrantes, acongojados y desesperados, domina una mirada pesimista de raíces existencialistas que lo sitúan en la linea de artistas como Munch, Ensor o Goya. Todos ellos nos desvelan con sus pinturas el lado monstruoso que subyace debajo de todo ser, una visión destructiva y crítica de la humanidad que se corresponde con el mundo que les tocó vivir. Los paralelismos con Goya se hacen especialmente evidentes en las pinturas negras que realizó el maestro aragonés  entre 1819 y 1823. Ambos hicieron de su arte una lúcido y crudo retrato de la «España negra» representada a través de un cromatismo austero y lúgubre, de atmósferas opresivas y formas distorsionadas que nos arrojan a los abismos de nuestra existencia. Esa ferocidad liberadora con la que Saura pintaba el mundo, quedó patente en todas las dimensiones de su trabajo, proyectando con su implacable mirada, las sempiternas verdades y vergüenzas de la humanidad.

Saura, es sin duda de aquellos artistas capaces de construir su arte a base de  los retales de un mundo destruido , un arte rabioso, libre y arriesgado  nacido del dolor. Pero también un arte necesario que se erige como el crisol de algunas de las más influyentes corrientes técnicas y expresivas que han forjado a lo largo de la historia nuestra  percepción artística Por todo ello debemos mantener la obra de Saura en el lugar que su dimensión plástica y significación histórica merece