"Lo mejor de una foto es que nunca cambia, incluso cuando la gente que aparece en ella lo hace” Andy Warhol.

“Lana Turner”, retratada a través de la Polaroid de WArhol en 1985. En subasta en Setdart.

 

 

El rey de pop art por antonomasia, Andy Warhol, se anticipó varias décadas con sus célebres polaroids al estallido de las redes sociales, que, como Instagram, se han convertido en un verdadero  símbolo de nuestra era. Del mismo modo, Warhol convirtió sus icónicos retratos en un valioso relato  del  entorno social que le acompañó a lo largo de su trayectoria, inmortalizando con su inseparable cámara Polaroid a las estrellas más rutilantes del momento. Este es el caso de la fotografía (35175118) que el próximo día 5 de julio  presentamos en nuestra subasta, donde Warhol logra capturar la esencia de la madurez de una de las  grandes leyendas de la pantalla del cine clásico de Hollywood como fue Lana Turner.

La relevancia de la faceta como fotógrafo de Warhol dentro del desarrollo de su personalidad artística es del todo indudable tal y como demuestran las más de 100.000 instantáneas  que realizó a lo largo de su trayectoria. Su idilio con la fotografía se inicia hacia 1962 cuando el artista  adquiere su primera cámara Polaroid Big Shot. Fascinado por  las ventajas que la fotografía al instante le ofrecía, Warhol empezó a registrar casi de forma obsesiva todo aquello que le rodeaba, ya fueran objetos cotidianos, disturbios raciales, o los rostros de los  personajes más célebres del momento. Desde entonces, utilizó su cámara como si de un trabajo preparatorio se tratara, siendo, como el mismo afirmó, su particular lápiz y papel con el que dio luz a  gran parte de su corpus artístico. De este modo, su Polaroid pasó a ser una herramienta fundamental en el proceso de realización de una obra posterior que a menudo convertía en serigrafia. De hecho, algunas de ellas, como la de Marilyn Monroe, han pasado a la historia del arte contemporáneo como  verdaderos iconos  que ya forman parte de nuestro  imaginario cultural

CElebridades retratadas por la inseparable cámar Polaroid del genio neoyorquino.

Sin embargo, Warhol pronto dejaría de concebir la fotografía como un simple medio  accesorio  para convertirla en un fin por sí misma, en una expresión artística plenamente autónoma a través de la que nos abrió una fascinante ventana al mundo del star system y nos acercó  a la realidad de sus venerados protagonistas desde una visión mucho más íntima y privada de lo habitual. Durante más de dos décadas, primero con su Polaroid y posteriormente con una cámara Minox, Warhol se dedicó a realizar una crónica de su vida diaria, en la que sus amigos, gran parte de ellos famosos, se convirtieron en un auténtico objeto de deseo para el artista.

Jack Nicholson, Mick Jagger, Patti Smith, Yoko Ono, John Lennon Salvador Dalí , Man Ray…todos ellos fueron objetivo de las instantáneas de Warhol, inmortalizándolos en estricto primer plano para mostrar la faceta más mundana de unos personajes que, para el resto del mundo, parecían inalcanzables. En este sentido, encontramos en la obra de Warhol una  gran paradoja. Mientras en sus pinturas o serigrafias  los objetos cotidianos y de consumo eran elevados a la categoría de arte, en sus fotografías llevó a cabo un proceso inverso: humanizar a las estrellas más inaccesibles de su época.  Para ello, Warhol solía retratarlos de manera improvisada y con atuendos sencillos, centrando toda la atención en la expresividad de sus rostros y mirada.

Sus fotografías, convertidas en objetos de culto para los coleccionistas, arrojan luz a una  particular manera de entender el mundo que convirtió al genio de Pittsburgh en un auténtico visionario, tal y como demuestra la profunda huella que ha dejado su legado  en la práctica artística actual