María Blanchard fue una artista tenaz e inquisitiva que logró estar en la cumbre de la experimentación cubista, aunque sin estancarse en ella. Pues su vida y su praxis fueron siempre búsqueda y transformación.

Setdart pone estos días en subasta un trabajo emblemático de su periodo cubista, que Blanchard desarrolló en París, estando plenamente integrada en el círculo de Montparnasse, siendo una de las mujeres artistas más valoradas por sus coetáneos: Picasso, Juan Gris, Severini, Lothe…

El óleo «Bodegón de frutas y botellas», de 1918  fue realizado en esta época de plena efervescencia creativa, materializándose en él su personal asimilación de la herencia cezanniana y del cubismo sintético (ya no analítico, propio de la primera etapa de la investigación cubista de Gris y Picasso). En la composición confluyen en perfecto equilibrio formas ortogonales y circulares, de modo que la sensualidad de la copa rebosante de fruta y helado se integra en un espacio construido con diagonales dinámicas que conforman los muebles. La investigación plástica, basada en colores contrastados y una reducción formal que nunca pierde su referencia figurativa, se detiene en la captación de distintos puntos de vista en una única imagen; la síntesis ya no se reduce a lo que el ojo ve, sino a lo que la mente sabe que hay y conforma la totalidad de la imagen, no de manera física sino intelectual.

Procedente de una colección particular madrileña, esta obra aparece reproducida en el catálogo de subastas “Pintura en los siglos XIX y XX de Sotheby´s Parke Bernet & Co. Madrid, junio 1980.

Lote: 35174745. MARÍA GUTIÉRREZ BLANCHARD 
“Bodegón de frutas y botellas
Lote: 35174745. MARÍA GUTIÉRREZ BLANCHARD “Bodegón de frutas y botellas

Nota biográfica:

María Gutierrez Blanchard (Santander 1881 – París 1932), conocida habitualmente por su apellido materno, se formaría como pintora en Madrid, a donde se trasladó en 1903. Aquí estudiaría bajo el maestrazgo de los pintores Emilio Sala y Álvarez de Sotomayor. En 1909 obtuvo una beca de la Diputación de Santander para estudiar en París. En la capital francesa recibió clases de Anglada Camarasa y de Kees van Dongen, liberándose de su formación académica e introduciéndose de lleno en el mundo de las vanguardias artísticas. En 1914 regresó a Madrid y comenzó a asistir a la tertulia de Ramón Gómez de la Serna en el café Pombo, participando en la polémica muestra “Pintores íntegros”. Tras dedicarse temporalmente a la docencia en Salamanca, en 1916 regresó definitivamente a París. Desde ese año hasta 1920 desarrolló una etapa cubista en la que nunca llegaron a desaparecer las referencias figurativas. Formó parte del grupo cubista parisino y entabló amistad con algunos de sus miembros, como Juan Gris, Lipchitz y André Lhote. En los años 20 expuso en muestras organizadas en París y Bélgica. Entre las obras de su primera etapa destaca “La comulgante”, presentada con gran éxito en el Salón de los Independientes de 1921. Entre 1920 y 1932 retornó a un tipo de pintura figurativa, aunque cubista desde el punto de vista compositivo, en la que el tratamiento lumínico genera texturas algodonosas. En España se han celebrado dos antológicas dedicadas a la pintora, una en la galería Biosca de Madrid (1962) y otra en el antiguo Museo Español de Arte Contemporáneo (1982). Maria Blanchard fue tanto una gran pintora, como una teórica ya que organizaba tertulias en su apartamento de parís, donde diferentes artistas entre ellos Juan Gris, debatían sobre la pintura y las nuevas tendencias que se estaban dando en la época.