EL ARTE DEL BODEGÓN.

Un recorrido por la historia

Resulta complicado situar con exactitud el nacimiento del bodegón como género pictórico, sin embargo, suele aceptarse como el momento de eclosión el siglo XVII. A pesar de existir ejemplos que nos trasladan hasta los antiguos egipcios quienes decoraban sus tumbas con pinturas de frutas y vegetales que alimentarían al fallecido en el más allá, también es cierto, que su total autonomía como género pictórico de pleno derecho surge en el Barroco.

Asimismo, es interesante observar los diferentes rasgos existentes entre los bodegones producidos en los países protestantes y los católicos. Mientras en los Países Bajos y Alemania estas obras muestran la riqueza y las comodidades de una clase social privilegiada, en los países católicos como Italia y España el bodegón o «vanitas» incluye un contenido religioso y alude directamente a la caducidad de la vida y de las riquezas terrenales. Así, estas obras se convirtieron en un magnífico medio de experimentación técnica en el que hacer estudios de color o practicar las calidades.

Hagamos un breve recorrido por la historia de en uno de los fenómenos artísticos más relevantes del paso del Renacimiento al Barroco a través de algunas de las obras fundamentales dentro del género. ¿Las reconoces?

Caravaggio “Cesto con frutas.”. La obra que nos ocupa es la primera naturaleza muerta independiente del arte italiano y, quizás también la primera con identidad propia de todo el arte europeo.   La representación de un cesto de mimbre, sobre fondo neutro es de una sencillez deliciosa. El objeto es el protagonista único y absoluto de toda la composición y a diferencia de los bodegones flamencos lo pinta con un naturalismo fulgurante e íntimo. El realismo es de tal intensidad que podemos apreciar el peso de las frutas que deforman el cesto, o la manzana agujereada por un insecto. La modernidad de la obra se manifiesta también en el recipiente que rompe el plano de representación, entrando en el espacio del espectador.

Juan Sánchez Cotán: “Membrillo, repollo, melón y pepino” 1602. Dentro de la rica tradición de pintura de bodegones en España durante el Siglo de Oro; destaca la figura de Sánchez Cotán, único entre todos ellos por sus composiciones aparentemente sencillas, pero dotadas de una fuerza e intensidad sobresalientes, en las que el vacío, cobra una importancia fundamental. Aislados entre sí y pintados con un realismo extremo, los elementos de estos bodegones, reproducidos en toda su veracidad, invitan al espectador a tocarlos y sentirlos.

Pieter Claesz, “Bodegón con pastel turco”, 1627. La minuciosidad y detallismo con la que el pintor nos describe cada uno de los elementos da continuidad a la tradición pictórica inaugurada por los pintores flamencos. Sim embargo, los desayunos de Claesz serán interpretados de una manera nueva, conocida como «banquetes monocromos», debido al uso de paletas sutilmente monocromáticas en texturas y luces. En el siguiente ejemplo podemos observar la notable diferencia entre la obra holandesa, más rica y recargada, y la española, de composición mucho más austera y espiritual.

Jean Siméon Chardin: «Bodegón con gato y raya (La raie)», 1728.  «La raya» es probablemente la obra maestra de uno de los mejores pintores de naturalezas muertas de todos los tiempos.  A pesar de deuda la de Chardin con el bodegón holandés, el pintor introduce novedades muy significativas como el hecho de acompañar sus objetos silenciosos con la presencia de animales que rompen con sus movimientos la quietud de la composición.

Paul Cézanne ” Naturaleza muerta con manzanas y naranjasConsiderado como “el padre del arte moderno”, dará paso a las nuevas concepciones artísticas desarrolladas por las vanguardias en el siglo XX.  Asimismo, es reconocido sobre todo por sus extraordinarios bodegones. En ellos destaca una composición cuidada al milímetro en las que ningún objeto se deja al azar, así como   la simplificación geométrica de las formas.   En este caso vemos como las naranjas que están sobre el frutero son tan solo esferas que reconocemos precisamente gracias al color y no a la forma.

Bodegones cubistas: Pablo Picasso: «Naturaleza muerta con botella de licor», 1909,y  Juan Gris: «La guitarra», 1918 – Los experimentos de Cézanne , abrieron la puerta a la vanguardia más influyente de todo el siglo XX: el cubismo. Los dos magníficos bodegones que mostramos de Picasso y Gris son ejemplo del cubismo analítico y del. sintético respectivamente. El primero se caracteriza por la descomposición de los planos en pequeños fragmentos geométricos. El segundo se encuadra ya dentro de la personal interpretación que Gris realizó del cubismo sintético centrándose en la relación de los distintos elementos que forman la realidad-objeto representada.

Tom Wesselmann: «Naturaleza muerta #20», 1962 . Las composiciones de Wesselmann son típicas de las obras paradigmáticas del pop-art, creando escenas impersonales con elementos propios del mass media. Wesselman representa con este bodegón el mundo que rodeaba a las personas de los años sesenta, dominado por la industria, el consumo y el desarrollo.

Ralph Goings: «A-1 Sauce (salsa)», 1995  – Ralph Goings es uno de los más brillantes y productivos pintores fotorrealistas de los últimos años. Los elementos que componen sus bodegones aparentemente muertos y deshumanizados, están dotados de una inexplicable pero irresistible emoción.

 

Cabe destacar también que el bodegón ha sido un género muy usado por los fotógrafos desde finales del siglo XIX, e incluso por los creadores del Arte digital del siglo actual.