toulouse lautrec
Written by anaad

Henri Toulouse-Lautrec, palco de ópera

Los dibujos de palcos de ópera serán habituales entre los pintores del fin-de-siglo parisino, vinculados al impresionismo y al art nouveau, desde Renoir a Degas o Toulouse Lautrec. De este último se conservan apuntes, pasteles y litografías de palcos en los que el pintor francés sentaba indistintamente a madames de burdeles y damas de la alta burguesía. Siendo habitual de todo tipo de ambientes nocturnos, siempre provisto con su libreta para captar e inmortalizar lo huidizo e inapresable de los comportamientos noctámbulos, capaz de conjurar sublimidad y decadencia, le encargaron carteles del Moulin Rouge y cafeterías de Montmartre, pero también de teatros y óperas.

En este dibujo a tinta (recogido en DORTU, Toulouse Lautrec et son oeuvre, 1971, New York), vemos a tres personajes aposentados en un palco dirigiendo su mirada fuera de cuadro, hacia el supuesto escenario. Están resueltos con el estilo abocetado característico del autor, una línea rápida y fluida con la que Lautrec transmitía el carácter de cada figura al tiempo que confería con los mínimos elementos una rica sensación ambiental.

35170018 HENRI TOULOUSE- LAUTREC (Francia, 1864 – 1901).
“En el palco”.
Tinta sobre papel.
Obra recogida en DORTU., Toulouse Lautrec et son oeuvre, 1971, New York. Tomo V, p.615.
Medidas: 12 x 19 cm; 42 x 50,5 cm (marco).
Obra recogida en DORTU., Toulouse Lautrec et son oeuvre, 1971, New York. Tomo V, p.615. En ella el autor recoge a tres personajes sedentes, los cuales solo están retratados con un busto largo. A pesar del carácter abocetado del cuadro, la maestría del autor ha sabido componer una escena de carácter narrativo a través de elementos muy simplificados. Los puntos que se sitúan detrás de los protagonistas, simulan una multitud, la línea que cruza sobre los personajes actúa como los límites del palco. Por lo tanto el espectador se encuentra ante una escena de carácter teatral, en la que tres hombres disfrutan de un espectáculo.
Pintor, grabador y dibujante, Henri de Toulouse-Lautrec fue uno de los artistas que mejor representó la vida parisina de finales del siglo XIX. Nacido en el seno de una de las familias aristocráticas más importantes de Francia. Durante su infancia recibió el rechazo de su padre, debido a una enfermedad que había deformado su rostro y su estatura, además durante su adolescencia se rompió la pierna, lo que le doto de cojera y supuso grandes periodos de convalecencia, en los que tomo contacto con la pintura. En 1882 se trasladó a Paris para comenzar su formación artística de manera provisional. Allí comenzó a trabajar en el estudio de León Bonnat, y posteriormente junto a Fernand Cormon, lugar donde entro en contacto con Vincent Van Gogh. Fue durante esta etapa, cuando su pintura refleja rasgos cercanos a la estética del impresionismo. Añadiendo su propia personalidad debido a la introducción de elementos novedosos, como la influencia del arte japonés o el interés en retratar la personalidad de los personajes escogidos para sus representaciones. En 1884 inició su carrera en solitario inaugurando su taller personal en Montmartre, barrio que le sirvió de inspiración y favoreció su desarrollo como artista. Llegando a frecuentar tanto la vida académica de los museos y galerías, como la vida nocturnas de los cafés y cabarets. A los veintiún años participaba como ilustrador en periódicos, revistas, libros y cartelería, ya que sus obras poseían una gran fama y reputación. Siendo ya en 1886 un artista consolidado. En París frecuentó los coloristas y animados cabarets de Montmartre, atrayendo con su ingenio y locuacidad a un nutrido grupo de artistas e intelectuales. Asiduo del teatro, el circo y los burdeles, Toulouse-Lautrec plasmó de ellos recuerdos e impresiones en retratos y bocetos de sorprendente fuerza y originalidad. Artista prolífico, realizó gran número de óleos, dibujos, aguafuertes, litografías y carteles, así como ilustraciones para diversas publicaciones. A su peculiar y personal estilo incorporó elementos de otros artistas de la época, especialmente de Degas y Gauguin. El arte japonés, de moda en París por aquellos años, ejerció también una fuerte influencia en Toulouse-Lautrec, con sus contornos nítidos y marcados, su composición asimétrica y el uso de color a base de grandes manchas planas. Su obra inspiró a Van Gogh, Seurat, Rouault y muchos otros, tanto en Francia como en otros países. Actualmente está representado en el museo que lleva su nombre en Albi, así como en las más destacadas pinacotecas de todo el mundo: los Museos del Louvre y de Orsay en París, el Hermitage de San Petersburgo, el Metropolitan y el MoMA de Nueva York, la National Gallery de Londres, el Albertina de Viena, etc.

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