// El retrato de Keyser | Setdart Subastas
 

Fantástico retrato de Thomas de Keyser en subasta.

 

Thomas de Keyser (Ámsterdam 1596/97 – 1667) fue un extraordinario retratista, relegado a un segundo plano solo tras la irrupción en escena del excepcional Rembrandt, que lo sustituyó en el favor de las clases altas de Ámsterdam. El artista supo combinar la veracidad en la captación fisionómica del personaje con una gestualidad plena de elegancia y un aspecto sofisticado y suntuoso de la composición, gracias a su gran capacidad para reproducir las texturas de las joyas, de las ropas (brocados, encajes, sedas, terciopelos),y al uso de elementos muy efectistas, como pesados cortinajes, paisajes panorámicos o piezas de mobiliario. En esta ocasión nos ofrece la imagen de TychoBrahe, astrónomo y alquimista, maestro del propio Johannes Kepler, observador incansable del movimiento de los astros, que finalizó su carrera al servicio del inquietante emperador Rodolfo de Praga. El monarca, fascinado por igual por las artes y las ciencias, poseedor de una colección de maravillas que incluía, entre otros sorprendentes objetos, la mandíbula de una sirena, financió las investigaciones de Brahe, donde, como era habitual en la época, confluían en una peculiar amalgama el espíritu científico y el gusto por lo esotérico, lo mágico. En este retrato es el hombre de ciencia sin duda el que pasa a la posteridad: el artista se inspira en la austeridad formal del retrato español del Siglo de Oro, y presenta a su personaje vestido de riguroso negro contra un fondo neutro, destacando así su rostro, bien iluminado, algo altanero, de gesto huraño, sus manos y el atributo que lo acompaña, un globo terráqueo al que señala con un compás, en referencia a sus estudios científicos.

retrato, rembrands

Thomas de Keyser (Ámsterdam, ca. 1596/97 – 1667).
“Retrato del geógrafo Ticho Brache”

 

A lo largo de la edad media el retrato tuvo un carácter “tipológico”, es decir, no se pretendía representar con fidelidad la fisionomía del personaje, sino más bien evocar algunos de sus rasgos más singulares y, sobre todo, su estatus social o religioso. La representación de monarcas, nobles o santos iba siempre, por ello, acompañada de símbolos, atributos e inscripciones que permitían identificarlos con mayor precisión que sus características físicas. Esto cambiará radicalmente con la llegada del siglo XV: el Humanismo dirige su mirada hacia el ser humano como centro y medida de todas las cosas y surge un nuevo interés por preservar la imagen, la efigie, de los grandes hombres del momento (y, a veces, también de las grandes mujeres) para la posteridad. En el campo del retrato pictórico los artistas nórdicos serán los maestros indiscutibles: la obra de Jan van Eyck o van der Weyden, entre otros, inspirará y admirará a los grandes artistas del Renacimiento italiano, como por ejemplo el propio Leonardo da Vinci. A lo largo de los siglos XVI y XVII el retrato seguirá teniendo una gran importancia en la zona de Flandes y los Países Bajos, donde, además, especialmente en ciudades como Ámsterdam, La Haya o Leiden, se desarrollarán subgéneros como el retrato de grupo. En esta tipología se encuadran ejemplos tan destacados como la famosa “Ronda de noche” de Rembrandt, en realidad un retrato grupal de La compañía militar del capitán FransBanninckCocq y el teniente Willem van Ruytenburgh (https://www.rijksmuseum.nl/en/rembrandt).

 

 

 

Tags: , , , ,

 

Más entradas en Novedades

 
 

Compartir esta entrada



 
 
 
 

Añadir un comentario

required

required

optional


 
 
Síguenos

Recibe las nuevas entradas de este blog en tu mail.

Únete a nuestros seguidores: