Eduardo Naranjo, el pintor de los sueños.

Pintor al margen de las modas, el arte de Eduardo Naranjo se nutre de un ritmo propio, de un tempo interior.

La crítica lo define como el gran representante contemporáneo del realismo mágico-onírico. Cabe aclarar, sin embargo, que el ambiente onírico toma más o menos fuerza en obras que, en todos los casos, parten de la realidad cotidiana.

En esta pintura (véase lote 35203970), dos niñas están sentadas en el bordillo de una calle de la que solo vemos la acera y una pared tatuada con grafitis. El zócalo de cemento parece suspendido en el vacío, al asomar por detrás un muro de piedra que otorga suma ambigüedad al espacio.

Una de las niñas realiza una mueca extraña, guiñando un ojo. Probablemente le molesta la luz del sol, de la que su hermana parece esconderse, bajando y girando la cabeza. Las expresiones, atuendos y anatomías están descritos con audacia fotográfica. El hiperrealismo se alía con el deje surreal que supura en todas sus obras.

Lote: 35203970. EDUARDO NARANJO (Monesterio, Badajoz, 1944). Sin título.
El pintor Eduardo Naranjo.

EDUARDO NARANJO (Monesterio, Badajoz, 1944) inició en 1957 su formación artística con su maestro Eduardo Acosta, y ese mismo año ingresó en la Escuela de Artes y Oficios. En 1960 los proseguirá en la Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en Sevilla, y un año más tarde se trasladó a la Escuela de Bellas Artes San Fernando en Madrid, donde finalizará sus estudios. Tras su etapa académica, naranjo decidió trasladarse a París, donde conoció en profundad la obra de Picasso y de artistas como Matisse. Su obra se define por la exploración técnica de la pintura, aunque también ha trabajado con escultura y en el campo de la escenografía, además entre 1986 y 1991 realizó una serie de grabados para el libro “Poeta en Nueva York” de Federico García Lorca. Eduardo Naranjo cuenta en su trayectoria artística con importantes premios y galardones, ejemplo de ellos son el premio Luis de Morales de Badajoz (1974), la Medalla de Extremadura (1991), el Premio Nacional de Grabado María de Salamanca del Museo del Grabado Español Contemporáneo (1994) y la Cruz al Mérito Militar por su contribución a las Artes y el Ejército (1995). A lo largo de su carrera ha celebrado exposiciones individuales por todo el mundo, y a día de hoy es uno de los pintores españoles vivos más cotizados. De hecho su fama es de carácter internacional, siendo admirando en países tan lejanos como por ejemplo China, donde ha expuesto numerosas veces y ha sido invitado a dar clases magistrales en Universidad del país. Hoy en día su obra se encuentra dividida entre colección particulares de carácter internación y numerosos museos públicos, entre los que destacan; el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid y el de Nagasaki en Japón, así como en incontables colecciones privadas, destacando entre ellas la Colección Masaveu de Oviedo.