Written by anaad

Drones, vigilancia de masas y guerras invisibles, en Laboral Centro de Arte

leadImage_previewLos drones se han convertido en una de las armas de guerra más poderosas. Accionados por control remoto por operadores ubicados a miles de kilómetros del escenario del conflicto, los drones llevan a cabo ataques aéreos que han dejado ya miles de víctimas mortales en países como Pakistán, Yemen o Somalia. La exposición Llega un grito a través del cielo explora las cada vez más invisibles tecnologías militares utilizadas en unas guerras que en gran parte se desarrollan con el máximo secretismo y al margen del control público.

Esta exposición se centra en el impacto y el terror generados por los conflictos armados en los que se emplean drones, abordando además la ambigüedad ética y legal de los vehículos aéreos no tripulados (VANT), la vigilancia masiva y la «guerra a distancia». Y lo hace a través de los trabajos de artistas contemporáneos que critican la manera en que la tecnología y redes militares nos ocultan y alejan de la realidad política y social del conflicto armado de hoy.

El título está tomado de la línea que da comienzo a la novela Gravity’s Rainbow (El arco iris de la gravedad), en la que su autor, Thomas Pynchon, investiga el contexto social y político que subyace al desarrollo del cohete V-2 por el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial. Las tecnologías para la guerra usadas en la actualidad, como las de los drones MQ-1 Predator y MQ-9 Reaper, y sus misiles Hellfire guiados por láser, presentan grandes similitudes con el V-2 en lo que se refiere a su capacidad de funcionar sin ser advertidos y atacar sin previo aviso.

En la era de vigilancia de masas y guerra invisible surgida tras el programa PRISM, los artistas se unen a los periodistas y a los activistas para delatar ilegalidades y poner a descubierto las infraestructuras tecnológicas que hacen posible que sucesos como los ataques con drones ocurran. Algunas de las piezas presentadas en Llega un grito a través del cielo son poéticas por naturaleza e invitan al espectador a una reflexión tranquila. Otras, en cambio, suscitan una respuesta más inmediata y visceral, haciendo experimentar la vivencia física del horror y la aprensión. Y, como tan a menudo ocurre con la tragedia, el humor puede ser el mensajero más intrépido.

En Laboral Centro de Arte, Gijón

hasta abril 2015

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