El hombre y el mono, de Carmen Delaco

Con un lenguaje pictórico en el que se reconoce la influencia de una amplia genealogía de artistas, desde Rubens a Lucian Freud, la artista española Carmen Delaco ha desarrollado un audaz imaginario plástico.

Sus pinceladas fluidas y feroces revelan su respeto por todos aquellos artistas que crearon un estilo propio e íntimo, al tiempo que crítico, desde Francisco de Goya a Willem de Kooning, pero hablando siempre desde su feminidad. Sus lienzos, generalmente más grandes que el tamaño natural, están fuertemente pigmentados y dan una impresión muy sensual de la materia y de la forma, una experiencia sensitiva que se oculta tras capas y capas de pintura.

«El hombre y el mono» (óleo sobre lienzo, véase lote 35130158) representa la fuerza del instinto frente a la de la razón, apreciándose que sin apenas hacer esfuerzo la primera es mucho más poderosa. El mono del que supuestamente procede el hombre parece estar estrangulándolo. Su mano medio humana en tonos azules representa lo sobrenatural de esta presencia vigorosa: el instinto. La forma de su cuerpo se simplifica y está unida a la del hombre, no sabemos donde empieza el uno y donde acaba el otro, forman un mismo cuerpo.

En la época en que realizó este cuadro, Carmen Delaco estaba muy influenciada por las pinturas negras de Goya. Si nos detenemos en los trazos con los que pinta la cabeza del mono veremos su similitud con la calavera de “Dos viejos comiendo”, compartiendo incluso la manera de encorvar su cuerpo, dándole así un aire sutilmente tenebroso.

Es muy interesante la composición de este lienzo, sencilla a la par que magistral. El amarillo en la parte superior del lomo nos pone en el punto de partida, su curvatura nos lleva a la cabeza del simio, sus tonalidades carne nos hacen saltar a su hombro, donde caen líneas de carnosa textura que forman un brazo medio desecho, fantasmagórico…, del codo a la mano unida a la cabeza humana aplastada en el suelo: un perfecto zig zag que va de arriba abajo y acaba en una agarrotada mano.

En esta obra, "El hombre y el mono", la artista representa el poder instintivo contra el poder de la razón.

Nacida en 1976 en A Coruña, Carmen Delaco creció con una educación artística impartida por sus padres. A temprana edad comienza a pintar bajo la influencia de Pablo Picasso y Otto Dix; posteriormente en 1999 se traslada a Brighton (Reino Unido) donde pasa varios años aprendiendo de manera autodidacta de la escuela inglesa, especialmente de artistas como David Hockney, Lucian Freud y Francis Bacon. En su retorno a España y traslado a Madrid, la influencia de Goya, en especial sus «pinturas negras», está muy latente en sus obras como es el caso de “Eventos nº 1”, que junto con otras obras se muestran por primera vez al mundo en la feria internacional de arte ARCO de Madrid en el 2007. A partir de ese momento su carrera se desarrolla y su búsqueda evoluciona hacia diferentes temas. La vuelta al lugar donde nació, su vida aislada en medio de la naturaleza, le hace interesarse por la mezcla del ser humano con lo animal y salvaje, dando lugar a su serie de «Mitologías», al igual que sus “Partos”, serie de recién nacidos tratados como paisajes unidos a la madre-montaña. Esta vuelta a la infancia se ve también plasmada en sus “Niños” donde vislumbramos una cierta “individualidad solitaria” a través de sus miradas. La interiorización de los sentimientos, sutilmente expresados, se hace muy presente en su obras.

Expuso por primera vez en el 2004 en Madrid, Brighton y Londres.  A partir del año 2005 su obra se ha expuesto en numerosas ciudades al rededor del mundo como Seattle, A Coruña, Barcelona, Madrid, Melbourne, New York,Shanghai y México DF.  Su obra se ha mostrado en Ferias de Arte como ARCO, KIAF, FEMACO, PULSE y SCOPE Miami entre otras.