Faberge: el arte de la orfebreria

Posiblemente  la gran mayoría de publico  conoce a Carl Faberge  por sus famosos  huevos imperiales de Pascua pero la realidad es que el fundador de la casa de joyería Faberge  se convirtió en uno de los orfebres más destacados y reputados  del mundo, realizando multitud de objetos como este exquisito cerillero que presentamos en subasta. La elegante extravagancia de los diseños de Faberge transluce en esta pieza con una delicada pero llamativa combinación de oro esmaltes y brillantes.

En 1842 su padre,GustaveFabergé inicia su propio negocio como joyero.  En 1870, cuando su hijo Carl tan solo contaba con 24 años se retiró y le cedió el negocio. Con Carl al mando, la humilde joyería que inició su padre, pronto se convirtió en una compañía de prestigio con filiales en Moscú, Kiev, Odesa y Londres. A raíz del éxito cosechado en   la exposición Universalde Paris de 1900 la marca «Fabergé» extendió su fama a nivel internacional y su sedeen Londres se hizo un lugar de encuentro para la alta sociedad británica de los tiempos de Edward VII.

A pesar de contar con más de 700 empleados, cada una de las piezas que se realizaban en sus talleres jamás perdieron su sello personal.   Los múltiples “objetsd’art” que producía (cajas, copas, relojes, abanicos…) destacaban siempre por su elegancia virtuosismo técnico y eclecticismo.Entre las creaciones más populares de Fabergé estaban las tallas en miniatura en piedras duras o semipreciosas de personas, animales y flores, embellecidas con piedras y metales preciosos.

La eclosión de este imperio de la joyería surge con el nombramiento, en 1882 después de ganar la Medalla de Oro en la Exposición Panrusa de Moscú, como orfebre y joyero de la corte imperial rusa y otras monarquías europeas. Pero el momento por antonomasia que marcaría el devenir de Fabergé tiene lugar en 1883 cuando le sugiere al mismísimo Zar Alejandro III que debería regalarle a la Zarina un huevo de Pascua en lugar de una joya cualquiera. El huevo al abrirse debía aguardar varias sorpresas, una dentro de otra (una yema de oro, un pequeño pollo con oro de distintos colores, un modelo de la corona imperial y por último un pequeño rubí con forma de huevo). La idea maravilló de tal manera al Zar que le ordenó fabricar uno cada año. Esta tradición se mantuvo con su sucesor, llegando a producir un total de 69 huevosaunque se desconoce el paradero de 8 de ellos.

A pesar del volumen de sus encargos y ventas, la firma se vió obligada a cerrar con el estallido de la Revolución de Octubrede 1917, siendo nacionalizada por los bolcheviques.Muchos de los huevos se perdieron, algunos fueron robados, otros permanecen en el Kremlin yJoseph Stalin vendió14 de ellospor sólo US$ 400. Tras el fin de la Unión Soviética y el surgimiento de los oligarcas, los coleccionistas rusos intentaron repatriar muchas de las obras de Fabergé y los precios de subasta alcanzaron máximos históricos. El 27 de noviembre de 2007, el huevo Fabergé Rothschild fue subastado en Christie’s por £ 8.980.000 convirtiéndose en el precio más alto jamás pagado .

Actualmente se conservan obras de Fabergé en los más destacados museos de todo el mundo, entre ellos el Metropolitan de Nueva York y la Royal Collection de Londres.