Setdart Subastas pone estos días a la venta una de las alegorías más logradas de las llevadas a cabo a cuatro manos por Van Balen y Jan Brueghel: “Alegoría del Aire y del Fuego”. Se puede rastrear una serie de pinturas afines que ambos realizaron sobre los cuatro elementos (véase la versión de “La Abundancia y los cuatro elementos” conservada en el Kunsthistorisches Museum de Viena).

Con Pieter Brueghel El Viejo (1568-1625), considerado una de las más grandes figuras de la pintura flamenca, se inició una genealogía de pintores holandeses que irían adaptando el legado del maestro a los reclamos artísticos de cada época. Jan Brueghel El Joven (1601–1678), su hijo, heredó de Pieter su interés por plasmar con minuciosidad la naturaleza y los aldeanos, tanto en alegorías como en escenas cotidianas. En su círculo más próximo, en Amberes, se encontraban pintores de gran valía como Hendrick van Balen (1573-1632), a quien le confiaban la realización de importantes cuadros. Así, en co-autoría tanto con Brueghel El Viejo como con el Joven, Van Balen pintó alegorías que se conservan en varios museos, entre ellos el Museo del Prado.

Lote: 35138690. En VENTA DIRECTA. JAN BRUEGHEL EL JOVEN (Amberes, Bélgica, 1601 – 1678). Y HENDRICK VAN BALEN (Amberes, h. 1573 - 1632) “Alegoría del aire y del fuego”.

Centrándonos en el cuadro que nos ocupa, sólo dos de los elementos son simbolizados: el fuego, concretado en la fragua de Vulcano, y el aire, con la figura de Juno, diosa protectora de las aves, en especial del pavo real, cuyas plumas caídas muestra aquí a su acompañante, la ninfa Iris. Ambos conceptos alegóricos permiten a los artistas desplegar un asombroso virtuosismo, tanto a nivel compositivo como en el preciosismo empleado en cada descripción pormenorizada de los detalles.

Así, una arquitectura en ruinas se erige sublime, acogiendo bajo sus arquerías tapizadas de musgo varias escenas trabajadas a distintos niveles de profundidad: forjadores y herreros al servicio de Vulcano, mientras que en primer término Juno e Iris, de gráciles cuerpos sólo cubiertos por gasas flotantes, se acompañan de esbeltas aves exóticas. A su lado, se amontonan los objetos forjados (armaduras, yelmos, piezas de orfebrería…), maravillándonos con su lustre y sus detalles de filigrana. Detrás de Juno, los pájaros alzan el vuelo y se acercan al carro de Apolo, cuya silueta se recorta en la lejanía.

El conjunto revela una escena fantástica, de ensueño, resuelta con maestría en el manejo de las calidades y las veladuras, así como en los juegos de luces que con sus matices nos adentran en el espacio, dotando al cuadro de una perspectiva intuitiva, no forzada, y dejando respirar a los personajes, que adoptan gran variedad de actitudes y gestos.

Se aprecia que se trata de una obra de la etapa de madurez, en el caso de Van Balen, quien progresivamente avanzó en la integración natural de las figuras en la naturaleza y en su sensual modelado. En cuanto a Brueghel, reconocemos el énfasis que lo caracterizó en la captación naturalista de los detalles vegetales y en el refinamiento de los objetos descritos uno a uno. En conclusión, la escena transmite una invitación al goce de los sentidos en los que el ensueño y la belleza natural se encuentran.

Detalle
Detalle
Detalles figura de Juno, diosa protectora de las aves.
Detalles figura de Juno, diosa protectora de las aves.
Detalle de forjadores y herreros al servicio de Vulcano.
Detalle de forjadores y herreros al servicio de Vulcano.

BIOGRAFÍA DE LOS ARTISTAS

Jan Brueghel el Joven fue un pintor flamenco especializado en las naturalezas muertas y la pintura de flores, si bien también trabajó el paisaje y las escenas mitológicas y alegóricas. Fue un artista independiente y de gran talento, que a veces ha sido poco valorado en la historiografía. Hijo mayor de Jan Brueghel de Velours, y nieto de Pieter Brueghel el Viejo, probablemente se formó en el taller paterno, y fue también su padre quien le incitó a viajar a Milán en 1622, para ponerse al servicio del cardenal Federico Borromeo.Desde Milán viajó a Malta y Sicilia y en 1625, tras recibir la noticia de la muerte de su padre, regresó a Amberes para hacerse cargo de su taller. Ese mismo año aparece inscrito como maestro en el Gremio de Pintores de San Lucas. Por estos años vendió las pinturas que dejó su padre, y terminó con éxito las que había dejado inacabadas. También produjo una cantidad de pinturas de pequeño formato siguiendo el estilo de su progenitor, repitiendo las naturalezas muertas, guirnaldas de flores, paisajes y alegorías de su padre. Sin embargo, no lo hizo como mero copista, sino que incorporó novedades y supo dotar a su obra de un particular acento personal.Entre sus comitentes más destacados encontramos a la corte francesa, que le encargó un “Ciclo de Adán” (1630-31) y a la austriaca, para la que trabajó en 1651, tras lo cual regresó a Amberes en 1657, donde residió hasta su muerte. Actualmente está representado en el Museo del Prado, el Hermitage de San Petersburgo, el Metropolitan de Nueva York, el Kunsthistorisches de Viena y otros museos de todo el mundo.

Henrick van Balen fue uno de los más destacados representantes de la escuela flamenca del primer barroco. Karel van Mander afirma que fue discípulo de Adam van Noort, aunque algunos estudiosos han apuntado a una posible formación con Marten de Vos. En todo caso, hallamos su nombre registrado como maestro del gremio de pintores de Amberes en 1592. Poco después de esta fecha debió viajar a Italia, pasando por Venecia y Roma, como indican alguna fuente indirecta y, sobre todo, las evidentes influencias en su arte de AnnibaleCarracci y Palma el Viejo. Asimismo, pudo haber conocido en Venecia al alemán Johann Rottenhammer, cuyos característicos banquetes mitológicos son una influencia evidente en la obra de Van Balen. En todo caso, lo hallamos ya de vuelta en Amberes en 1602, con un taller propio en el que ya aceptaba aprendices. Van Balen fue nombrado en 1610 decano del gremio de pintores, y tres años más tarde lo será también de la Cofradía de los Romanistas de Amberes. Como era común en la época, debido a la especialización de los pintores, este artista colaboró con frecuencia con contemporáneos como Jan Brueghel el joven, Joos de Momper o JanWildens. Su taller gozó de gran importancia, contándose entre sus discípulos a destacados nombres como Anton van Dyck y FransSnyders. Especializado en composiciones de figura, van Valen amplió su producción a la pintura religiosa a partir de 1615. Clave es también para su estilo la influencia veneciana, como prueban sus típicas escenas mitológicas, de figuras femeninas elegantemente torsionadas. Actualmente se conservan obras de Van Balen en destacadas colecciones de todo el mundo, como el Museo del Prado, el Kunsthistorisches de Viena, la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, el Museo del Hermitage en San Petersburgo, el Louvre de París, la NationalGallery de Londres, el Rijksmuseum de Ámsterdam o el J. Paul Getty de Los Ángeles.