La llegada de la abstracción como símbolo de libertad.

La llegada en la década de los años 50 del arte abstracto en España significó no solo la adopción de una estética determinada si no el posicionamiento critico  frente al régimen de autarquía  instalado desde la dictadura franquista. El aislamiento al que fue sometido el país  supuso un muro casi infranqueable en la introducción de las prácticas artísticas  que desde la irrupción de las vanguardias históricas dominaban por completo  el panorama artístico fuera de nuestras fronteras. Teniendo en cuenta el carácter subversivo y a menudo críptico de estas estas nuevas expresiones artísticas, no es de extrañar que el régimen franquista viera en ellas  una amenaza a los valores tradicionales en los que, a través de un arte académico y conservador construyeron  la identidad del país. Por  tanto,  el triunfo de la abstracción en España,  va mucho más allá de lo puramente plástico y estético, simbolizándose en ella, la génesis de una ilusión que definió a toda una generación de artistas   que soñó  y luchó por conquistar la libertad a través de la que era su única y mejor arma:  el arte.

Lote: 35120685. JOSÉ MANUEL BROTO (Zaragoza, 1949). “Cuenca”, 1989. En subasta el 27 de Abril.

Sin embargo, el camino no fue fácil. Muchos de estos artistas vieron en el exilio la única alternativa para desarrollar su obra en libertad.  Tras la guerra civil prácticamente toda la Generación de la Vanguardia de 1950, huyó hacia Paris, Estados Unidos o Italia  en búsqueda de un futuro alejado de los academicismos  impuestos desde las instituciones. En el extranjero,  pudieron asimilar  la diversidad de  lenguajes plásticos que como el expresionismo abstracto, el informalismo f, el futurismo o  el Op art  despertaron sus ansias de pintar en libertad. Sin embargo, lejos de limitarse a la pura imitación, podemos rastrear en cada uno de ellos, un sello propio que, desde el Greco, Ribera, Velázquez o Goya, lleva impresa  la huella de esa esencia a la vez trágica y mística, pasional y sobria, con la que históricamente se identifica el carácter español.

El Paso, Altamira, Trama, Grupo de Cuenca, Sílex, Pórtico o Gaur…En cada uno de ellos se materializó la renovación de la práctica artística en España conformando una apasionante simbiosis que emergió entre  la negra y dramática “veta brava” española más expresionista, el rigor estructural del constructivismo y  la pulsión gestual del informalismo.

Feito y Broto, ambos artistas con presencia en nuestra próxima subasta de arte contemporáneo.

Gracias a todos ellos, se  abrió el camino para  generaciones posteriores de artistas  que, como Broto, Uslé, Yturralde, y un largo etcétera han mantenido en el  más alto nivel  los valores estéticos y filosóficos de la abstracción española en sus distintas vertientes. A ellos  les debemos también, el habernos despojado  de los prejuicios  para así aprender a ver, comprender y amar el arte actual con la misma libertad y espíritu crítico  con el  que ellos lo crearon.

Artistas tan representativos de la abstracción española como José Manuel Broto se convierte en protagonistas de nuestra subasta del día 27 de abril. Su trayectoria es una apuesta constante por el color, donde las manchas y trazos fluyen sobre el lienzo con una espiritualidad libre cargada de lirismo En obras como » Cuenca» perteneciente a su etapa parisina, Broto desarrollará una abstracción cada vez más depurada y personal, en la que se contraponen los grandes campos cromáticos, con la verticalidad del trazo zigzagueante que se recorta sobre el fondo. Las atmósferas enigmáticas e inquietantes en las que nos envuelve, reflejan el carácter insondable de un paisaje interior lleno de misticismo que, como en este caso, protagonizará la que es , sin duda, una de sus mejores etapas