Written by anaad

Antoni Tàpies, pintura sobre encuadernación en piel

Durante estos días puede adquirirse en Setdart Subastas una importante pintura que Antoni Tàpies realizó en el segundo lustro de los años sesenta. La carga esotérica de su universo plástico queda aquí enfatizada por tratarse de una encuadernación antigua la que hace de soporte, una doble cubierta unida todavía por el lomo de un libro con fileteado dorado de considerables dimensiones y aspecto eucarístico. La textura apergaminada se prestaba para Tàpies como lienzo idóneo sobre el que desplegar su particular universo sígnico, que aquí se materializa con dos cruces griegas de gruesos brazos en negro sobre tonos telúricos. Más tenue resulta el dibujo de una cruz en aspa encerrada en círculo, otro símbolo reiterado en la cosmogonía del artista. El círculo marca para el autor el límite metafórico del conocimiento humano frente a la naturaleza. La cruz griega simboliza la tensión entre cuerpo y espíritu, espacio y tiempo, pero también se embebe en connotaciones metafísicas acerca de la vida y la muerte, el memento mori y la eternidad. De hecho, la cruz era para Tàpies el enigma supremo. Misticismo, esoterismo… las referencias son infinitas y sus signos polivalentes y, en última instancia, inapresables.

Cofundador de “Dau al Set” en 1948, Tàpies empieza a exponer en los Salones de Octubre de Barcelona, así como en el Salón de los Once celebrado en Madrid en 1949. Tras realizar su primera muestra individual en las Galerías Layetanas, viaja a París en 1950, becado por el Instituto Francés. En 1953 expone de forma individual en la galería neoyorquina de Martha Jackson. Desde entonces se sucederán sus muestras, tanto colectivas como individuales, por todo el mundo, en destacadas galerías y en museos como el Guggenheim de Nueva York o el de Arte Moderno de París. Desde los años setenta se le han dedicado antológicas en Tokio, Nueva York, Roma, Ámsterdam, Madrid, Venecia, Milán, Viena y Bruselas. De formación autodidacta, Tàpies ha creado un estilo propio dentro del arte de vanguardia del siglo XX, en el que se combinan la tradición y la innovación dentro de un estilo abstracto pero lleno de simbolismo, dando gran relevancia al sustrato material de la obra. Cabe destacar el marcado sentido espiritual dado por el artista a su obra, donde el soporte material trasciende su estado para significar un profundo análisis de la condición humana. La obra de Tàpies ha tenido una gran valoración a nivel internacional, estando expuesta en los más prestigiosos museos del mundo. A lo largo de su carrera ha recibido numerosos premios y distinciones, entre los que cabe destacar el Praemium Imperiale de Japón, el Nacional de Cultura, el Gran Premio de Pintura en Francia, el de la Fundación Wolf de las Artes (1981), la Medalla de Oro de la Generalitat de Cataluña (1983), el Premio Príncipe de Asturias de las Artes (1990), la Medalla Picasso de la Unesco (1993) y el Premio Velázquez de Artes Plásticas (2003). Antoni Tàpies está representado en los principales museos de todo el mundo, como la fundación que lleva su nombre en Barcelona, el Reina Sofía de Madrid, los Guggenheim de Berlín, Bilbao y Nueva York, el Museo de Arte Fukoka de Japón, el MoMA de Nueva York o la Tate Gallery de Londres.

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