// PALMAROLI GONZÁLEZ, Vicente (Zarzalejo, Madrid, 1834 – Madrid, 1896). Lote: 34003969 | Setdart Subastas
 
 

PALMAROLI GONZÁLEZ, Vicente (Zarzalejo, Madrid, 1834 – Madrid, 1896). Lote: 34003969

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PALMAROLI GONZÁLEZ, Vicente (Zarzalejo, Madrid, 1834 – Madrid, 1896).
“Reunión vespertina”.
Óleo sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior izquierdo.
Medidas: 91 x 152 cm; 116 x 176,5 cm (marco).

 

Vicente Palmaroli plasma en este lienzo una escena costumbrista protagonizada por damas y caballeros de finales del siglo XVIII o principios del XIX, identificados como españoles por los trajes de majos que lucen dos de ellos (el hombre situado de espaldas a nosotros y la mujer que baila), y por las mantillas de encaje que lucen las otras damas, con excepción de la más joven que, por estar soltera, aparece con la cabeza descubierta. Junto a ellas, en el plano más cercano a nosotros, vemos a dos caballeros ataviados a la moda afrancesada, con calzones estrechos, casacas y sombreros de picos. Más allá aparecen otros personajes, entre ellos tres músicos ataviados con vistosas ropas, que interpretan la música que baila la maja que ocupa la zona central del cuadro, único elemento en movimiento de una composición por lo demás reposada, melancólica casi a la luz crepuscular. Finalmente al fondo, en la zona izquierda, vemos a dos caballeros conversando, sus ropas minuciosamente descritas pese a la lejanía, como es corriente en la pintura de Palmaroli.

Compositivamente esta obra destaca por su acusada perspectiva, típicamente romántica, que dota a la escena de profundidad y de un cierto aspecto teatral, también propio de la pintura romántica. Esta perspectiva está trazada por la balaustrada que delimita la amplia terraza, y queda enfatizada por la presencia en primer plano de varias macetas de gran tamaño, dispuestas en una hilera zigzagueante que va del primer término al fondo. Más allá de la balaustrada, situada en alto, vemos las copas de los árboles, oscurecidos por la hora del día, nítidamente recortados contra un amplio celaje rosado en su parte inferior y casi blanco, limpio y luminoso, en la zona superior, casi un telón de fondo escenográfico.

Hijo de un litógrafo italiano, Palmaroli ingresó en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Academia de San Fernando, en Madrid, en 1848. Pocos años después, en 1853, sucedió a su padre en la plaza de litógrafo del Museo del Prado, creada especialmente para él por el rey consorte Francisco de Asís con el apoyo de José de Madrazo. En 1857 este cargo le permite marchar a Italia a fin de ampliar su formación, acompañado de Eduardo Rosales y Luis Álvarez Catalá. A su regreso, presenta a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862 dos pinturas realizadas durante su viaje, que fueron premiadas con segunda y primera medalla. Desde sus primeras obras, Palmaroli empieza a separarse de la estética oficial de su tiempo, evolucionando hacia planteamientos mucho más intimistas, de plástica depurada e inspirados en motivos contemporáneos e incluso cotidianos. Vuelve a Italia en 1863 y permanece allí tres años, y durante este tiempo pinta “El sermón de la capilla Sixtina” (Caja Duero, Salamanca), obra de enorme éxito que le vale primera medalla en la Nacional de 1866 y muy buenas críticas en París. Durante esta época de esplendor y madurez pictórica realiza asimismo numerosos retratos, entre ellos el de la infanta Isabel de Borbón (Palacio Real, Madrid).

Establecido de nuevo en Madrid, en 1871 obtiene su tercera medalla de primera clase en la Nacional, y al año siguiente es nombrado académico de San Fernando. Desde 1873 Palmaroli se instala en París, y allí desarrolla ampliamente su faceta de pintor de “tableautins” durante diez años, al término de los cuales es llamado a Roma como director de la Academia de Roma. En la capital italiana continúa con el mismo género de inspiración anecdótica, hasta que en 1894 es nombrado director del Museo del Prado, cargo que ostentará hasta 1896. Al final de su vida, su pintura se aproxima cautelosamente al simbolismo, en obras tan significativas como su “Martirio de Santa Cristina” (Prado, en depósito en Jaén). Palmaroli fue asimismo maestro de destacados pintores, como Carlota Rosales, hija de Eduardo Rosales, Casimiro Sainz, Eduardo León Garrido o Domingo Muñoz Cuesta, entre otros. Vicente Palmaroli está actualmente representado en el Museo del Prado, el Municipal de Málaga, los de Jaén, L’Empordà, Granada y La Coruña, el Ministerio de Fomento y el Teatro Real en Madrid, la Real Academia de San Fernando y el Museo Romántico de Madrid, entre otros.

 

 

 

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