// Lote 33003975, Escuela florentina del último tercio del siglo XVI. | Setdart Subastas
Setdart Subastas, contactanos en los Telf: +34 932 463 241 Y 936 247 055 Y en Madrid 91 764 73 26
 
 

Lote 33003975, Escuela florentina del último tercio del siglo XVI.

Escuela florentina del último tercio del siglo XVI.
“La Virtud triunfando sobre los Vicios”.
Óleo sobre lienzo. Reentelado.
Medidas: 145 x 110,5 cm.

En esta magnífica obra manierista vemos una composición de carácter alegórico, de gran complejidad tanto en su planteamiento iconográfico como en su concepción pictórica, perfectamente enmarcada dentro de la estética intelectual y conceptual del manierismo, que va más allá de los cánones clásicos, puramente formales, en su búsqueda de un arte que desafíe a la mente en lugar de complacer a los sentidos. Así, vemos una composición marcada por los complicados escorzos, sabiamente conseguidos gracias a un magistral dominio técnico del dibujo, la perspectiva y la anatomía, con monumentales figuras directamente derivadas de modelos de Miguel Ángel, dotados incluso de su misma “terribilità”, como vemos especialmente en los dos hombres que quedan aplastados por el peso de la mujer que ocupa la posición central de la composición.
Se aprecia en general, pero más específicamente en estas figuras masculinas, este estilo grandioso, cargado de fuerza y potencia física, que tiene su origen en las esculturas de Miguel Ángel pero también en su pintura, especialmente en los impresionantes y monumentales personajes de la Capilla Sixtina, donde las figuras femeninas comparten con las masculinas este vigor y esta mirada terrible, llena de expresión temperamental. Humanistas de la época como Marsilio Ficino, con quien había tenido relación Miguel Ángel en su juventud, relacionaban esta “terribilità” con referencias neoplatónicas, muy presentes en la filosofía imperante en los círculos cultos de la Italia de la época.
Los pintores italianos del manierismo tuvieron muy en cuenta los avances formales y estéticos de los tres grandes maestros del cambio del Quattrocento al Cinquecento: Rafael, Leonardo da Vinci y Miguel Ángel. Estos tres pintores llevaron el clasicismo a su cumbre, y abrieron caminos nuevos que establecerán una forma radicalmente nueva de entender el arte. Así, el siglo XVI será la época de un arte anticlásico, en contraposición al clasicismo de la centuria precedente y, aunque en un principio habrá tres “manieras”, una derivada de cada uno de los tres maestros, aparecerán grandes nombres propios que crearán su lenguaje personal partiendo del aprendizaje de las experiencias de estos tres genios.
De hecho, los más destacados representantes del manierismo sabrán ver más allá del supremo clasicismo de los tres grandes, y avanzarán hacia un arte totalmente nuevo, en el que las formas se manipulan, se transforman y deforman en favor de la expresividad, del concepto o de la espiritualidad. Fruto de esta experimentación serán conceptos estéticos nuevos como la tensión espacial expresiva, una de las bases del nuevo lenguaje manierista. Así, en obras como esta alegoría de “La Virtud Venciendo a los Vicios” vemos figuras enormes, monumentales tanto por su concepción escultórica como por el punto de vista bajo, deliberadamente escogido, que ocupan todo el espacio, llegando incluso a salirse del marco pictórico, todas situadas en el primer término no por limitaciones del pintor sino por una sabia decisión compositiva que busca precisamente este efecto de tensión, de angustia espacial, que acentúa enormemente el dramatismo de la escena sin necesidad de añadir elementos superfluos o narrativos. De hecho, tras los personajes no hay nada, sólo un fondo oscuro y neutro, sobre el cual las figuras destacan fuertemente iluminadas. De hecho, el aspecto lumínico es también radicalmente distinto al que podíamos observar en el siglo XV. Ya no es una luz uniforme y naturalista; se busca todo lo contrario. Los focos de luz se multiplican, y los pintores llegan incluso a construir en sus talleres maquetas con figuras de cera y varios focos de luz artificial para estudiar los efectos de luces y sombras.
Así, se utiliza una luz artificial, al servicio de la expresividad, dirigida y pensada, muy estudiada y meditada, que incide directamente en determinados puntos de la composición. Vemos zonas en las que la iluminación es especialmente intensa, como el rostro de la Virtud, que queda modelado por una iluminación directa, sin apenas contrastes. En cambio, los hombres –los Vicios- que yacen bajo su peso quedan envueltos en un juego de luces, medias luces muy trabajadas y sombras que no llegan a ser opacas, a base de tonos tenues y neutros llenos de matices, un recurso que no es simplemente escenográfico, como ocurrirá más tarde en el barroco, sino que oculta un significado simbólico: los Vicios se esconden en las sombras, se ocultan de la luz, no soportan su exposición al día, mientras que la Virtud emerge y trae consigo una luz que no emana de ningún foco (no vemos de dónde parte la luz, no hay ningún foco identificable), sino que parece partir de ella misma.

 

 

 

Pin It
 

Tags:

 

Más entradas en Lotes Selectos

 
 

Compartir esta entrada



 
 
 
 

Añadir un comentario

required

required

optional


 
 
Síguenos

Recibe las nuevas entradas de este blog en tu mail.

Únete a nuestros seguidores: