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GIOVANNINI, Vincenzo (Italia, 1816 – 1903). Lote: 33003919

LOTE EN SUBASTA

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GIOVANNINI, Vincenzo (Italia, 1816 – 1903).
“La boda”.
Óleo sobre lienzo.
Firmado en el ángulo inferior derecho.
Medidas: 48 x 96 cm.

 

Pintor especializado en las “vedute” romanas, Vincenzo Giovannini nació en la localidad de Todi, en Perugia, pero se trasladó a Roma a temprana edad, donde ingresó en el hospicio de San Michele. Allí asistió a cursos de dibujo y pintura, y con el tiempo obtuvo una beca del Comune de Todi, a quien había enviado desde Roma sus primeras obras (“El Vesubio” y “La Pirámide de Cayo Cestio”, dos acuarelas hoy en día en paradero desconocido).

Pese a su gran predilección por la pintura de historia y de género, Giovannini se vio obligado a trabajar para marchantes de arte, plegándose por tanto a los temas que solicitaban sus clientes: pintura de “vedute”, antiguas ruinas romanas y vistas de la campiña romana con ruinas, a menudo inspiradas por Pannini, como “Paisaje con ruinas de arquitectura romana” (Pinacoteca Cívica de Todi) o “Vista del Foro Romano”, obra que fue muy copiada. En 1868, por encargo del duque Grazioli, pintó una “Vista de Castelporziano”. No obstante, también pintó paisajes con figuras, generalmente de temática o histórica o costumbrista. Actualmente es muy apreciado por sus vistas romanas, y de hecho en 2004 se le dedicó la muestra “Vedute Romane”, celebrada en la Università degli Studi di Roma Tor Vergata. Actualmente Vincenzo Giovannini está representado en numerosas colecciones, tanto públicas como particulares.

En este lienzo vemos una de las pocas obras que Giovannini consagró a la temática de costumbres. Se trata de una amplia panorámica de paisaje, magníficamente trabajada, con un espacio central en el que se desarrolla la acción. Se trata de una sencilla boda, entre campesinos a juzgar por sus ropas, oficiada por un clérgo con hábito blanco y sombrero y zapatos rojos, de cuyo cuello pende una gran cruz de oro, perfectamente visible pese a su pequeño tamaño gracias a la minuciosidad del trabajo de Giovannini. De hecho, el autor ha prestado especial atención a los detalles narrativos y anecdóticos, plasmando con realismo hasta el más pequeño elemento del atuendo de los personajes, incluyendo los encajes del vestido de la novia, las plumas que engalanan a los soldados, sus armas, etc.

En torno a estos tres personajes principales vemos a varios grupos de personas, de distinta condición. En el lado derecho se sitúa la familia de los novios, un conjunto de figuras vestidas con ropas sencillas, arrodilladas y ligeramente alejadas del centro, muy atentas a la pareja de novios. Los testigos del enlace, en cambio, aparecen más cerca, detrás del oficiante. Vemos a dos oficiales militares, dos clérigos y un caballero vestido de negro, posiblemente un hombre de leyes. En el lado izquierdo se sitúan tres soldados a caballo, entrando en la escena. Tras ellos, junto al muro que delimita el espacio de los primeros planos, vemos a un lacayo ocupándose de dos caballos, pertenecientes a buen seguro a los dos oficiales que se sitúan junto al clérigo vestido de blanco.

Tras esta escena, ricamente narrada con gran profusión de detalles, se alza como un telón de fondo, netamente separado de los primeros planos, el paisaje en profundidad. Este recurso compositivo responde a la herencia del paisajismo romántico, y es utilizado por Giovannini para reforzar el carácter escenográfico del paisaje. Esta diferenciación entre planos queda además realzada por el cromatismo, cálido y en torno a tonos verdes, ocres y terrosos en los primeros planos, y en cambio azulado y frío en el fondo. No obstante, este paisaje de fondo juega un papel tan importante como la propia escena, y está igualmente descrito con maestría y minuciosidad, si bien el autor utiliza una pincelada más vaporosa y deshecha, reflejando así las formas que se difuminan a nuestra vista por efecto de la distancia. Asimismo, no es un paisaje plano, sino que se extiende en profundidad, con cambios de luz y variaciones cromáticas de gran sutileza, sobre un cielo azul y limpio en el que destacan ligeras nubes de un blanco azulado.

 

 

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